¿Qué debemos revisar en nuestro vehículo antes de viajar en coche?

En pleno verano como estamos, con la segunda quincena de julio apurándose y la primera de agosto llamando al a puerta, las carreteras españolas y de media Europa viven su momento álgido registrando un nivel de tráfico muy superior al del resto del año.

Y es que a los habituales traslados se suman aquellos que realizamos por ocio, rumbo a nuestro destino y que suele suponer un éxodo general de las ciudades en busca de las localidades costeras y de las montañosas para lo que debemos asegurarnos previamente que tenemos revisado al detalle nuestro coche y cerciorado pues de que nuestro vehículo está en condiciones de llevarnos a un punto determinado.

Sea más corto o más largo, e independientemente de si vamos a ir a un destino urbano, de playa o montaña, hay una serie de revisiones que no pueden faltar antes de meterse con la familia en el vehículo para disfrutar de unos días de ocio.

Qué mirar antes de viajar por carretera

La primera cosa que debemos examinar debe ser nuestros neumáticos. Revisar que este no esté demasiado viejo, posea golpes o abolladuras, así como la profundidad del mismo, de 1,6 mm como mínimo, son obligatorios. Asimismo es interesante que cada 20.000 km echemos un ojo al sistema de suspensión.

Lo mismo hay que hacer con el líquido refrigerante ahora que las temperaturas suben y vamos a poner el motor en marcha y a pleno rendimiento durante varias horas. Aquí habrá que revisar tanto el nivel como el estado en el que este se encuentra.

Más de lo mismo con el sistema de climatización. Este elemento de seguridad vital en carretera debe ser examinado previamente para asegurarnos que funciona perfectamente con el fin de evitar fatiga y distracción del conductor y sus acompañantes.

El otro punto que no podemos dejar de revisar antes de adentrarnos en la carretera para embarcarnos en un viaje largo es el sistema de frenado.

En este punto les recordamos que es obligatorio realizar una revisión de las pastillas de freno cada 10.000 kilómetros ya que cada vez que utilizamos nuestro vehículo y accionamos el freno, tanto la pastilla como la zapata sufre y se deteriora poco a poco.

Si vemos que al frenar la trayectoria varía ligeramente, que los pedales no funcionan tan suaves como antes, que la potencia del motor no es la que debería o se nos enciende el testigo de frenos, deberemos acudir al taller lo antes posible.

En cuanto a los discos de freno, estos deben ser revisados también cada vez que cambiemos los discos o las zapatas o cada 10.000 kilómetros. Si este sufre daños, debe ser cambiado rápidamente para evitar sustos al volante durante una maniobra de disminución de velocidad. Además, cada fabricante advierte de cuál es el límite de km antes del cambio de cada disco.

Por último, y también relacionado con el sistema de frenado, revisar el estado del líquido de freno y renovarlo cuando la temperatura de ebullición esté por debajo de la establecida por la marca fabricante de nuestro modelo.