Cómo cortar el jamón paso a paso

Son muchos los establecimientos de venta de jamón en los que se ofrece un corte a máquina de piezas ya deshuesadas. Sin embargo, todos los expertos en este noble producto, el rey de la gastronomía española, coinciden en que para saborear en todo su esplendor este alimento este se debe cortar a cuchillo y poco antes de ser consumido.

Sólo así se consigue que no se pierdan ninguna de todas las cualidades organolépticas de la pata del jamón antes de comerse y por eso vamos a tratar de relatarles en esta entrada cómo se debe cortar, paso a paso, y con todos los elementos necesarios, una pata de jamón.

Para ello necesitaremos un buen cuchillo jamonero, bien afilado y de alta calidad. Cuando tengamos este deberemos buscar un buen jamonero para utilizarlo como soporte que mantenga la pieza completamente firme, y colocaremos la mano que no usaremos para cortar a una altura siempre mayor de la que colocamos nuestro cuchillo. Con una postura ligeramente alejada de la pieza y con más maña que fuerza estaremos en condiciones de empezar.

Una vez tenemos el portajamones colocado en una posición que nos resulte cómo para empezar con el corte, deberemos analizar si la pieza se va a consumir en menos de 48 horas o no. En casi afirmativo arrancaremos el corte por la maza situando la pieza con la pezuña hacia arriba.

Si este se va a consumir en más de 48 horas, es preferible arrancar por la babilla o contramaza, por lo que lo ideal será colocar la pieza con la pezuña hacia abajo y cortando ahora por la parte que nos queda arriba.

Con esto claro es el momento de pelar el jamón. Para ello retiraremos la piel y la grasa de la zona más exterior hasta que demos con la carne. Si tenemos la idea de consumirlo en 24 horas podremos pelarlo entero. Si no, únicamente cortaremos la zona superior.

En cuanto al loncheado, este debe ser siempre en lonchas finas, casi transparentes, abarcándose todo el ancho de la pieza y evitando que superen en mucho los cinco centímetros de largas. Según vayamos avanzando iremos retirando la piel que se nos quede en los laterales.

Estos cortes deberemos hacerlos siempre en paralelo en la dirección contraria a la pezuña. Cuando se corta por la maza es aconsejable mezclar esta zona con la de la cadera y el codillo. Una vez lleguemos al hueso, será el momento de hacer un corte alrededor de este para poder sacar las lonchas de la manera más limpia posible de las que rodean el hueso.

Cuando estemos cerca de la cadera, en las zonas pegadas a los huesos, será el momento de sacar tacos para caldos y cocidos, dado que no es la mejor forma para consumirse en lonchas. Lo mismo sucederá con el codillo.

Ya con la maza bien pelada y loncheada, le daremos la vuelta a la pieza para colocarla boca abajo y empezar a repetir la operación. Cuando lleguemos a la babilla, será el momento de utilizar un cuchillo corto para apurar mejor esta zona.

Cómo hacer una maleta de viaje perfecta

Se acerca la hora de salir de vacaciones y son muchos los futuros viajeros que se ven ante la disyuntiva de tener que coger o dejar algunos objetos de viaje en función del espacio del que requerimos. Con el fin de ayudaros a configurar de la mejor manera posible vuestra maleta de viaje vamos a tratar de ofreceros algunos consejos.

Lo primero que debemos tener claro es que, salvo que nos marchemos a un lugar para una estancia enorme, es recomendable evitar maletones gigantes en los que cabe de todo y cuyo peso para moverse después puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza.

No obstante, en el caso de que no podamos evitar tener acudir a una gran maleta, deberemos incluir dentro únicamente aquellas cosas que consideramos imprescindibles y dejar fuera, hasta última hora y ver si entran o no, el resto de objetos accesorios. Hacer una lista en orden de importancia nos ayudará a no dejarnos nada importante fuera.

Una manera de ahorrar espacio en la maleta es escoger prendas de ropa y accesorios que combinen todos o casi todos entre ellos. De esta manera nos ahorraremos tener que tomar un gran número de prendas distintas con lo que esto penaliza el espacio limitado disponible.

Con estos asimilado, es el momento de aprender a colocar los distintos objetos que vamos a desplazar. El orden será aquí capital.

Así pues, lo primero que colocaremos en la maleta serán los objetos de mayor peso y que menos capacidad de arrugarse tienen. Los zapatos, separados del resto en bolsas y los enseres de aseo los colocaremos en la zona más cercana a las ruedas de la maleta. Como es imposible que estos rellenen la perfección todos los huecos, los lugares que queden en la zona baja de la maleta los ocuparemos con complementos como cinturones o calcetines.

En cuanto a las cosas más sensibles y que podrían romperse, especialmente para aquellas más pequeñas aconsejamos colocarlas dentro de los zapatos, ya que además de brindarles protección, nos ayudan a ahorrar espacio en la maleta. Nuestro calzado, obviamente, debe ser cómodo y adaptado al destino y la estación que nos espera.

Después de esta primera capa, es el momento de colocar los pantalones. Estos deberán ir encarados, uno y otro, para que no queden huecos en esta segunda capa. Ya en la tercera capa colocaremos las chaquetas o jerseys que deseemos transportar.

La última capa, que irá en la zona más alta y alejada de las ruedas, serán las camisetas y las camisas, ya que es en esta zona donde menor presión se sufre y por tanto donde menos se arrugan las cosas. Como para ganar espacio, os recomendamos enrollar las camisetas de algodón, ya que además saldrán como si se acabasen de planchar.

Los huecos que queden serán los ideales para colocar el resto de complementos, la ropa interior y la bolsa o bolsas vacías que utilizaremos para colocar la ropa sucia. ¡Ah! y no olvides dejar algo de hueco para los recuerdos o compras que tengas planificadas.